“Alegato de Esperanza”, por Ignacio Mínguez Correas

Trabajando sobre una de las tareas colaborativas, he recibido un mensaje de mi Tutor invitándonos a participar en la segunda edición del concurso “Estudiar a Distancia” en el Instituto de Educación a Distancia de Andalucía.

Son las seis de la mañana, todo está en silencio, es un buen momento, aunque todavía no sé cómo voy a escribir lo que siento después de casi una vida vivida.

Quisiera pensar en todos los que como a mí les gustó el olor de la cartera, los libros, el estuche de colores y para los que han tenido la suerte de tener una madre o un padre atentos, un tutor disciplinario o una monja gruñona.

¡A los que les ha gustado tanto el colegio!; sin expresarlo, sintiéndolo; y a los que aún así no terminamos, quisiera dedicarles el esfuerzo de esta modesta narración.

Entre aquél tiempo y el actual ha habido una máxima: vivir. Y aunque en el equipaje llevemos la ternura aprendida en la escuela, tenemos algo pendiente, lo hemos arrastrado como una cadena pesada. Nos parece que no nos esforzamos lo suficiente y nos sentimos culpables de no haber llegado.

Ahora, con una nueva mochila, aunque sin camino diario que recorrer, estamos más unidos por la facilidad de decirnos, como niños, lo que sentimos, lo que pensamos, fácilmente lo dejamos caer en el medio y proyectamos en nuestros actuales docentes la imagen tierna de la profesora o profesor que siempre hemos querido.

Estudiar a distancia es unir, ser capaces de cambiar nuestra escenografía y ser nuestros propios figurinistas; porque nos están mimando, están detrás del escenario realizando un esfuerzo enorme. Nosotros vamos a ser los discentes que pondremos corazón y saldremos de ésta con valores fiduciarios más que pecuniarios.

Con esta nueva forma de estudio se elimina el ruido social del Instituto, sin dejar de vivir en sociedad, valores como la amistad se diferencian por ser directos y tendemos a aprender de lo bueno, ésa es nuestra esperanza.

El estudio a distancia es aprovecharnos con nuestro trabajo de la gran labor que está desarrollando el personal del IEDA, usando medios que nos permiten mucho más que comunicación. Melancólicamente recordaremos la caminata, el pupitre, la cartera y la pizarra y cogemos ilusionados el equipo, el móvil o la tablet para estar más próximos.

Esta locución “a distancia”, cuyo significado nos aleja fríamente de la realidad no es justa; la distancia está muy conectada a los términos velocidad y tiempo; entonces, si el espacio lo medimos por el tiempo, estamos ahora más cerca.

Ya se oyen los primeros pasitos en los dormitorios, bueno, continúo con la tarea que estoy expectante por la opinión de mis compañeros, necesito leerlos para poder verme en ellos y seguir aprendiendo.

Pero antes de terminar, quisiera despedirme con un profundo agradecimiento a todos los que ponen en las tareas más que el conocimiento, tras ellas pueden apreciarse, como el complementario de un conjunto, valores como la honradez, la justicia, la generosidad, la amigabilidad o el cariño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: