“Ventanas que cuentan historias cercanas”, por Adela Ruiz Rodríguez

Últimamente me gusta asomarme al balcón y ver la gente pasear o cómo hacen su vida diaria. Me sorprendió un día de lluvia cuando me decliné a mirar a las ventanas de mis edificios justo de enfrente, y fue así como la encontré.

La vi como contenía su rabia, pero no podía esconderlo más y al poco rato explotó, estaba delante de su ordenador, lloró con la impotencia de quién ve un imposible a punto de ser concebido, como un amor que se va y tú queriendo salvar, en ese momento ella quería terminar. Baja la tapa, por su mente seguro que pasaría un método para resolver, pero se veía cansada, sus lágrimas deshacían los trozos que había juntado para llegar hasta donde había llegado. Esta noche, apagará el ordenador, llorará en su almohada y pensará en intentarlo otra vez por la mañana, desde mi ventana la veía marchar a su cama.
Al despertar, volví a mirar, y la vi como desayunaba, noté en su cara nuevas ganas y una fuerza que contagiaba a quien la miraba. ¿Cómo debe ser eso de estudiar a distancia?  ¿Cogerá su tiempo, lo partirá en fracciones justas para dedicarle a cada una un trozo de ella? La veo cada tarde entrar en su casa agarrada de la mano de su hijo, dentro la veo cómo termina la cena y se sube a su estudio de  dos paredes porque no está encerrada, porque tiene libertad para ella y para aprender donde quiera que esté. Llega de nuevo su noche, me asomo a la ventana, para ver si sigue ahí, esta vez la veo de perfil sonreír,  se refleja en sus ojos, las palabras de la pantalla… “Sigue así, ánimo, tu esfuerzo se verá recompensado”. Ella, estudia a distancia, pero no está sola, yo estaba confundida, la soledad que pensaba y aparentaba ,no era cierto. Lo que más me sorprende es ver como su hijo, cada noche, le da un abrazo a ella antes de irse a dormir y puedo llegar a leer en sus labios “De mayor quiero ser como tú”. Ahora comprendo cómo se sentía la noche anterior, con la impotencia de no ser capaz de sacar adelante la tarea, pero como al final la constancia hace que lo consiga, y todo, porque cree en ella. No hay más valor que el que tú te das.

Y es que Estudiar a Distancia, es ser autodidacta con ayuda de profesores que te guían y valoran tu aprendizaje.

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Un Comentario

  1. Abrir desde dentro

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