“Renacer” por Emilio Almodóvar Ruíz

Como cada mañana, Germán Linares se mira al espejo.

Su aspecto impecable, solo es el hábito que cubre a un espíritu destrozado.

La primera lágrima aparece sin avisar. Escondido, tras la puerta del baño, mientras se escuchan las primeras risas del día en el salón, brota la frustración. Siente que no tiene más fuerzas, que ha llegado un punto de inflexión en su vida, donde no hay salida.

Son quince meses sin trabajar, sin sentirse útil. Ahora se arrepiente del tiempo perdido durante aquella etapa de ficticia estabilidad laboral. Aquello era demasiado frágil y acabó desmoronándose.

De los escombros de aquella vida idealizada, ahora solo queda una decadencia inexorable.

Otro mañana más, vuelve a recordar como el día que le cortaron el suministro eléctrico, sus hijas le alegraron la cena, improvisando una mesa en la terraza y una extraña partida de parchís a la luz de las velas. Recuerda la vergüenza que sintió, durante la recogida de alimentos de aquella organización benéfica. Una vergüenza, más que por la humillación de pedir ayuda, cuando nunca creyó necesitarla, por no haber entendido nunca el significado de solidaridad.

Otra mañana más, el mismo ataque de ansiedad que desde hace meses le visita a diario. Ya lo presiente y no necesita correr a coger aire, simplemente aprieta fuerte los puños y espera que el corazón vuelva a su sitio.

Sabe que le espera un día de apariencias, una rutina infalible. Llevar a sus dos hijas al colegio y aprovechar la mañana mezclándose entre la gente ocupada, con una agenda vacía en la mano. Ya no visita empresas, le parece inútil. Cientos de solicitudes de trabajo entregadas en la ciudad, y otras tantas en ciudades cercanas, a Germán le parecen suficientes. Piensa que ha tocado fondo.

Como cada mañana, Germán Linares  mira al espejo. No le preocupa que la puerta se abra. Una sonrisa se escapa de manera incontrolable. Hace quince meses comprendió, que cuando una persona toca fondo, solo hay un camino, y ese es ascendente.

Desde el día que decidió empezar de cero, ha recuperado la ilusión, la esperanza. Ese día admitió que todo lo aprendido en su etapa de estudiante, era solo una carga más. Debía comenzar de nuevo, y unas siglas aparecieron en el ordenador. IEDA.

Como cada mañana llegan risas del salón. Repasa la agenda del día.  Trabajar, reunión de la asociación, actividades extraescolares…

Su agenda está completa. Ha comprendido la importancia de aprovechar el tiempo, y hoy toca estudiar de 10 a 11.

Su segundo año en el IEDA, y por fin en este curso, puede hacer las tareas desde casa. Ha encontrado un trabajo, que aunque no es el deseado, le permite un cierto desahogo, como para tener conexión a internet. Ha creado una asociación con personas con los que comparte interés por la historia. Ha recuperado el hábito de escribir cada noche. Se siente vivo. Se siento activo.

Como cada mañana, Germán Linares, puede mirar al espejo y pensar…. ¡Colorín, colorado, esta historia NO ha terminado!

Anuncios

  1. Pingback: Premios del Primer Concurso de fotografía, relato y vídeo ¿Qué es estudiar a distancia? « ¿Estudiar a distancia?

  2. Patricia

    hola Emilio, lo primero: enhorabuena!! Soy Patricia Álvarez, he quedado tercera. Quería hacerte una pregunta, ¿contigo se han puesto en contacto los miembros del jurado? Era por saber si soy yo la única o no. Gracias!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: