“Enseñanza a distancia, una oportunidad para aprender sin límites físicos”, por Paula Vilacoba Argibay

Educar a distancia implica aprender a conocer y adquirir experiencias de un profesor ausente. Lo que me hizo valorar esta posibilidad no fue solo la comodidad de mi hogar, sino la capacidad de poder tener otras opciones como trabajar, aplicarme en unos conocimientos que me resultaban interesantes y tener, asímismo, la posibilidad de prepararme para unos procedimientos selectivos, aparte de esta enseñanza a distancia, que ya de por sí son duros y requieren una constancia.

Me gustaba aprender pero quizás, con la edad, esa curiosidad que formaba parte de los niños se va perdiendo. Sin embargo, me parece importante el interés y los conocimientos, saber como funcionan las cosas y poder comunicarme con otras personas cuya estructura verbal no es la misma, quizás porque todo esto que debería formar parte de la naturaleza del hombre y que a veces damos por sentado es, en realidad, lo que nos hace avanzar como sociedad humana.

Aunque mis pensamientos de hoy hayan sido escritos, forman parte de unos minutos de descanso que me he tomado en las labores diarias. Alguien me dijo una vez, entre otras muchas experiencias sanas que podemos adquirir de las personas que nos rodean, que la constancia debe ser el trabajo de cada día. La constancia, el conocimiento, el construir positivamente las cosas a nuestro alrededor, son las cosas que nos hacen avanzar. Y así como todo no se puede resumir en conocer y en acumular sabidurías, esa capacidad de construir positivamente lo que nos rodea, incluso nuestras relaciones personales, es lo que hace de nuestro ambiente un entorno más saludable. Porque aprender no implica solamente adquirir una costumbre tediosa de memorización, sino construir un conocimiento sobre el mundo que sirva de apoyo a las relaciones personales. Conocer a distancia no permite una interrelación directa, pero si aporta un tiempo para realizar otras actividades que respeten igualmente la interacción con la sociedad del entorno. El hombre es un ser social, pero debería ser también un ser inteligente. Ser capaz de pensar por uno mismo es muy importante. El ser humano teme aquello que desconoce y se afianza sobre aquello que comprende. Y en la situación actual de crisis, no debemos olvidar que la caída económica no debe ir de la mano de la educación y el aprendizaje.

Por alguna razón mis pensamientos, de vez en cuando, se desconcentran de aquella materia que tengo que aprender, pero supongo que eso le pasa a todo el mundo. Todos somos humanos, listos, pero poder aprender sobre lo que nos rodea, sobre nuestros intereses, incluso sobre nuestros aciertos y nuestros errores, es lo que nos hace inteligentes. Sé que son pensamientos escritos en una hoja de papel, pero la razón es lo que apoya nuestra lógica y nuestro aprendizaje. El poder pensar y acceder a unos conocimientos es lo que hay que agradecer a haberse establecido una educación a distancia, un tipo de educación que puede llegar a todo el mundo sin medir distancias e impedimentos.

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