“Mi primer día en el IEDA” por Ginesa Martínez Guerrero

 Érase una vez, cierto día de octubre, cuando centenares de pantallas se encendieron al mismo tiempo.

Un nutrido grupo de personas, ansiosas, deseosas, inquietas, se disponían a adentrarse en un mundo, tal vez, ignorándolo, mágico y fascinante que, con el tiempo les transportaría hacia la adquisición de otras  cuestiones que ellos mismos se intercambiarían.

Procedían de todos los rincones de Andalucía, también los había de otras zonas de España, e incluso quienes residían fuera de nuestras fronteras, pero, todas tenían en común algo, y era el poder, y deseo de  ampliar sus conocimientos en el estudio de las diferentes materias académicas.

Esa gente, nunca se sentirían solos. Había otra gran cantidad de personas que les animaban, les hacían repetir las tareas hasta que conseguían comprender todo. Les ofrecían muchísima información y, les recomendaban que ellos mismos buscasen la suya propia. También les ofrecían la posibilidad de aportar su propia opinión sobre diversos temas. Era algo así como que le enseñaban a pensar.

No tenían horarios establecidos, tal vez por eso, cada uno tecleaba en su casa, a su ritmo, metido de lleno en su tema  ajeno a si alguno más también lo hacía, en ese momento.

Para quitarse esa duda, se le ocurrió adentrarse en el interior, y recorrer cada rincón de aquello que dieron en llamar plataforma, sí, el inmenso lugar que todos compartían por la misma causa.

Así, primero abrió la puerta del punto de encuentro. Donde descubrió un posible acercamiento entre profesores y alumnos, en el cual se le haría llegar las noticias de interés, y donde podía exponer sus dudas.

Después, siguiendo la curiosidad que le absorbía por conocer realmente en qué aventura se había metido, descubrió que tenía una ¡cafetería! en la cual podía hablar con otros compañeros y compartir inquietudes, gustos por la música, la lectura, literatura…en fin, absolutamente de todo.

También vio un espacio que le ofrecía la posibilidad de informarse de los distintos Grados superiores que podría cursar en un futuro, como su posible salida laboral, llamado Foro de Orientación Académica y Profesional.

Siguió investigando, y halló diferentes medios con los cuales poder comunicarse, con todos los demás: Foros, mensajes, correos

No se cansó y continuó hasta que, acertó con lo más importante, sus diferentes aulas. Como si fuera algo misterioso, y ligeramente nervioso, con un toque de ratón, accedió al interior. Empezaron a salir páginas llenas de información.

En vez de rendirse, siguió y siguió ojeando, hasta que involuntariamente escogió uno al azar : “-Con éste me quedaré”-.Así comenzó su primera clase.

Después de todo lo descubierto, se emocionó tanto que le era casi imposible parar, era como si quisiera más y le faltase tiempo.

Consiguió tranquilizarse, y empezó a planificarse, para empezar en serio al día siguiente.

Pronto se enteró que cada trimestre podría descubrir una sorpresa al poder contactar con sus compis y profes.

Así fueron pasando los días y meses  y aquellos desconocidos se convirtieron en auténticos amigos. Que seguirán estando lejos, pero a la vez cercanos.

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